sábado 21 de agosto de 2010

espantosa comezón



Bosque de la Gasta Floresta, 6 de Mayo del año de nuestro Señor de 1207

Muy lozana y muy alta Señora, os escribo en la esperanza de que alumbréis alguna razón a mi oscura existencia pues hace hoy un año que dejé vuestra dulce compañía con el propósito de internarme en la Gasta Floresta en busca aventuras y de caballeros infieles con quienes medir el acero de mi espada, hallando unicamente pícaros merodeadores y malandrines de rapiña que acechan los senderos como sombras en las noches de luna. Espero no obstante que al recibir la presente se encuentre vuestra merced bien de salud y no le haya sucedido ningún quebranto ni esté cautiva de algún gigante que demande rescate o presa de encantamiento de nigromante que sojuzgue su voluntad.
Es en verdad ingrato el oficio de caballero andante y por horas me vence la molicie y me enflaquecen las voluntades y me arrebata la tentación de mandar al cuerno a San Jorge y a nuestro Señor el Rey Federico y a toda la cristiandad. Sabed que paso ya cuatro meses sin poder lavar las calzas ni el jubón y es tal el hedor que llevo a cuestas que las propias bestias del bosque rehuyen mi presencia y los pajarillos cesan sus trinos a mi paso y el picor de la entrepierna se convierte en tormento que me acompaña día y noche y me aboca al innoble vicio de rascarme sin consideración ni recato. Como le digo a vuestra merced no hay por aqui rastro de dragones ni caballeros a los que retar para singular combate. Otrosí es la Gasta Floresta pródiga en enanos felones, amigos de lo ajeno que acechan tras cualquier recodo para apropiarse de todas mis pertenencias en cuanto me vence el sueño. No contentos con apoderarse de mi preciado palafrén me han usurpado el equipo y todo mi arnés incluida la celada y les oigo reir escondidos tras los añosos árboles mientras me rasco sin descanso mis partes pudendas. Como comprenderá vuestra merced, esta tesitura en la que me hallo no es plato de buen gusto ni para esforzado caballero ni para un santo varón y he decidido abandonar el bosque y dejar de ser chanza y divertimento de toda esta chusma de duendes malencarados e hideputas que no paran de reir a mi costa. Hoy he tenido la fortuna de cruzarme con un devoto peregrino, que Nuestro Señor le dé ventura, y él ha tenido por caridad el indicarme la vereda que conduce a un monasterio benedictino en el que tengo la firme decisión de tomar los hábitos y poder comer por fin un pedazo de queso tierno.
No vine yo a luchar con esta infernal picazón que hará de mí un mártir si no pongo pronto remedio. No me veo tampoco preparado para acudir al torneo anual del Castillo de Belvís llevando vuestro pañuelo encarnado anudado a mi lanza de justas tal y como os prometí, y menos aún para encaminarme a Tierra Santa a forzar la liberación de los Santos Lugares, solamente deseo el silencio del claustro monacal y degustar en el refectorio ese pedazo de queso fresco con el que tantas noches he soñado.
Perdonadme Señora si he faltado a mi promesa y dejad que limpie mi baldón y de paso restituya mis huesos a su lugar, pues esto de dormir al raso los ha ido sacando de su sitio y natural coyunda, dejad como digo que lave mis pecados porque las calzas y el jubón los arrojaré al fuego ¡vive Dios! de lo ahítos de impurezas y poluciones que se encuentran.
Muy lozana y muy alta Señora, vendería vuestra merced su alma al mismísimo diablo si le atacase esta espantosa comezón que me tiene en carne viva las mentadas partes del mucho rascar, vendería su alma como digo por un baño caliente y por sanear su cuerpo con un buen cepillo de cerdas y una libra de jabón de Aquisgrán. Yo venderé la mía por tan sólo un bocado de queso de oveja si sigo una noche más en esta Floresta malaventurada.
Que Nuestro Señor colme a vuestra merced de venturas, que aventuras ya tuvimos bastantes.
Siempre vuestro más seguro servidor.

Philesbián de Candaria


Smile: ) from Ned and Aya Rosen on Vimeo.