viernes 14 de mayo de 2010

tocan mis calaveras 1


Retrato de Inocencio X, óleo original de Diego Velázquez.

Todos mis conocidos de Cardiff comparten la opinión de que el hecho de vivir aislado, que es como uno vive, comporta la triste servidumbre de una existencia marcada por la melancolía. Ya dijo, creo que Jesucristo, lo de que no era bueno que el hombre estuviese solo y todas esas zarandajas, pero yo, la verdad, es que me encuentro muy a gusto. Les puedo asegurar que tal circunstancia reporta innumerables gratificaciones, y los pequeños inconvenientes que acarrea quedan compensados con creces por las enormes ventajas que esconde. La paz del espíritu es un bien tan preciado como inalcanzable en los tiempos convulsos que vivimos, yo creo haberla conseguido en el denostado sendero de la soledad, que no viene a ser precisamente un atajo de rosas pero tampoco tiene por qué ser la vía dolorosa con la se etiqueta habitualmente tal circunstancia vital. Bien es cierto que los humanos somos seres sociales y necesitamos relacionarnos, pero tal exigencia creo haberla compensado con la cría de arácnidos a la que me dedico desde hace años; esta labor me recompensa con la compañía de estos maravillosos animales, seres bellos y sileciosos a decir verdad. Y luego están las visitas, en ningún pliego de condiciones creo yo haber leído que un solitario no pueda recibir visitas, sólo faltaba eso.
A las visitas nunca les enseño las arañas, no quiero que me tomen por un excéntrico, aunque mi amiga Lubna se llevó un sobresalto al descubrir a mis favoritas (Chloe, Sweet y Deyanira), que andan sueltas por el salón, y tuve que darle alguna explicación muy poco convincente, desde entonces no ha vuelto a visitarme. A mi ex mujer, que se volvió a casar con un funcionario de prisiones en Essex, tampoco le gustaba que anduviesen correteando por el sofá mientras zapeaba viendo las telenovelas. Por eso siempre evito que las visitas se encuentren con las tarántulas, a las que trato como a miembros de mi propia familia. Si no les enseño el criadero del sótano es, como digo, para que no me tomen por un chiflado, ya tienen suficiente cuando ven mi hermoso tatuaje y la colección de calaveras animales que tanta admiración les produce. (Continuará...)