martes 20 de abril de 2010

Huir de Varsovia



Huir de Varsovia y de sus luces, de los molestos flashes de los reporteros. La ciencia se empeña en demostrar que el 75% de la masa del cuerpo humano está compuesta de agua, pero Danek Wojkiewicz siempre ha pensado que ese porcentaje corresponde a la envidia y el 25% restante es vanidad.
Tras un pesado viaje en autobús de 120 Km. hasta la ciudad de Plock, Danek Wojkiewicz ha decidido resarcirse de todas las incomodidades sufridas visitando a los primates del parque zoológico, sentado en la terraza que ofrece una espléndida panorámica sobre el Vístula, y saboreando una cerveza, una cerveza Brok en compañía de los monos.
Podría parecerlo, pero nada resulta casual. Danek mira el ribete dorado de su cigarrillo y medita satisfecho: Llegar a Plock y tomarse una Brok, llegar a Plock y tomarse una Brok. Se sonríe con la mirada ausente mientras el camarero le observa con estupor. Ahora la sonrisa se la dedica a los orangutanes, como si se alegrase de conocer por fin a unos parientes lejanos.
Sí, lo han adivinado, Danek Wojkiewicz es un maniático, se complace en merodear oscuras etimologías, extrañas sonoridades de palabras sin nexo alguno que él se empeña en conjugar, reacciones humanas. Relaciona sabores y acontecimientos, olores y mujeres, libros y fracasos.
Danek Wojkiewicz ha recibido hace dos días el prestigioso premio Dariusz Fikus de periodismo por una serie de artículos con entrevistas a personajes marginales titulada "Dagerotipy"(daguerrotipos), publicada en el Gazeta Wyborcza. Un veterano héroe tullido de la Gran Guerra, la mujer barbuda de un circo ambulante, un octogenario colaboracionista durante la ocupación alemana, un parricida aficionado a la entomología, un yonqui rehabilitado, un pedófilo buscado por la justicia internacional, una monja exclaustrada adicta a las tragaperras, el monedero falso encacelado en la prisión de Mokotów...
Aclamado por la crítica, reverenciado por miles de lectores polacos, laureado con el reconocimiento de los galardones, Danek Wojkiewicz ha engañado a todos.
Sus "Daguerrotipos", su personal bestiario, ese elenco de anormalidades, no es más que el velado catálogo de sus propias patologías; la elección de los personajes no ha sido aleatoria, responde a un elaborado plan con el que mostrar al mundo los hombres que él mismo ha sido, las vidas que él mismo ha vivido, componen los fragmentos de una deshilachada bandera, la genial y sutil autobiografía de un sicópata.
Danek Wojkiewicz no cree en la humanidad ni en sus instituciones, ha desgranado semana tras semana, desde las páginas de un diario, la descarnada crónica de sus propias miserias, de sus múltiples personalidades, de su espíritu enfermo y amoral. Danek Wojkiewicz sonríe mientras les arroja cacahuetes a los orangutanes que se acercan curiosos a los barrotes de su jaula, mientras el sol se va apagando sobre las tranquilas aguas del Vístula.