
La Gran sala de conferencias ha sido engalanada para la ocasión. Calvas venerables, bigotes imposibles, entorchados y medallones bruñidos para la gala en la que se va a nombrar a Vicenzo Frobenius miembro de número de la Real Academia de Ciencias Exactas de Estocolmo en medio de una gran expectación. Los académicos, el público invitado y un buen número de periodistas abarrota la estancia. Con diez minutos de retraso sobre el programa oficial que figura en el díptico que ha sido repartido en el vestíbulo, Gaspar Otto, secretario de la Real Academia, un hombrecillo pelirrojo con cara de proxeneta con soriasis, sube al estrado para poner en conocimiento de todos que Vicenzo Frobenius no podrá estar físicamente con los presentes debido a un imponderable, pero que su discurso anunciado: "La teoría de las turbulencias y los agujeros negros" será ofrecido por el mismo Dr. Frobenius a través de videoconferencia.
Un ujier uniformado ultima los preparativos y despliega una enorme pantalla sobre la tribuna de oradores.
Cuando se establece la conexión se hace el silencio. La imagen de dos figuras humanas practicando la postura del misionero llena la pantalla, un zoom permite distinguir a Vicenzo vestido únicamente con una camisa hawaiana sobre una mujer disfrazada de enfermera que bebe champagne a morro.
-Damas y caballeros -ganguea Vicenzo- todo eso de las turbulencias es una entelequia, déjenme que les hable hoy de la manteca de cacahuete.
-Un primer plano permite ver el rostro congestionado del Sr. Frobenius con claros síntomas de embriaguez.
-La manteca de cacahuete, tambien llamado maní, y jamón de mono en España como decía, la manteca de cacahuete fue inventada como alimento para personas sin dentadura; -en ese momento Vicenzo se abandona en una estrepitosa carcajada que llega a todos los oídos arrastrándose como la reverberación de un eco.
Y la cámara se recrea en esas babas que rodean su boca , en la mirada perturbada e insolente del mismo Mefistófeles.