Pinche sobre la imagen si se atreveTodas las despedidas son difíciles, pero para El Andariego el adiós es como una Couldina la mañana después de la tormenta, un mero trámite para volver a la normalidad; que en su caso es el camino del proscrito, la senda de la oscuridad.
Igual que vino se fue, con el silencio del amanecer, sin grandes ceremonias, como si se marchase del hotel sin pagar la cuenta porque no es amigo de pompas ni boatos. A todos os amó y a nadie quiso, pues el amor lleva al deseo, y el deseo es fuente de todo sufrimiento. Emulando a Osama Muhammad al Wahad bin Laden, se retira , retrocede desde la colina de la soberbia a las profundas e inexploradas cavernas de la modestia interpretada. Pobre de aquel que se confíe, su regreso, su añorada vuelta despertará a las masas dormidas hasta ahora e incluso algún mártir de la causa se revolverá en su catafalco ante tal alboroto y despliegue. ¿Quién da crédito a sus palabras? Es obvio que se trata tan solo de la interpretación de un papel temporal que responde al sueño de su ambición en el que la militancia cabalga a lomos del absurdo. En cada entrada (fruto de la escritura automática prescrita por su médico de cabecera) quiso dejaros una pequeña bomba de relojería que explotará cuando él ya esté lejos. Ahora debe empeñar su PC para comprarse ropa interior y continuar su viaje a ningún sitio. Adiós Amigos, que el cielo nos colme de venturas, que aventuras... ya tenemos bastantes.




